La
Monjita.-
Una monjita entra al convento y le dice a la madre superiora:
madre Superiora he perdido la virginidad! Bueno, responde
la madre superiora, ahora chúpate un limón.
¿Un limón? ¿Y eso me devolverá
mi virginidad? La madre superiora responde: No, pero
te va a quitar esa cara de felicidad que tienes.
Celibato.-
Dos ancianos cardenales salen de una reunión
comentando las últimas discusiones sobre el clero.
¿Qué le parece, Eminencia: iremos a ver
nosotros la abolición del celibato eclesiástico?
No, Eminencia, nosotros probablemente no.. ¡Pero
quizás nuestros nietos!
Misionero.-
Estaba un cristiano en el África de misión
evangelizadora y caminando entre la selva se encontró
un feroz león, el misionero se hinca y ora al
Señor y le dice: Señor por favor haz que
este hermano león se comporte como todo un buen
cristiano, y el león se hinca y dice: Señor
gracias por los alimentos que vamos a recibir.
La Penitencia.-
Va un hombre a confesarse y el padre le dice: Hijo a
cada persona que veas por la calle dale 200 soles. Y
el joven acepta la penitencia. Sale a la calle y ve
a una mujer con buen cuerpo y rubia. Va el joven y le
da los 200 soles y la chica le queda mirándole
y le dice: Oye son 500. Y le dice: Pero el padre me
ha dicho 200. es que el padre es cliente antiguo.
Pase al Cielo.-
San Pedro llama a un ángel y le dice: Esta mañana
tengo que ir a hacer un par de trámites a una
nube, así que te dejo cuidando las puertas del
Cielo. El ángel, aterrado, le dice que no tiene
idea de a quién tiene que dejar pasar o no, pero
San Pedro lo tranquiliza: 'Mira, por hoy vamos a simplificar.
Aquí tienes una Biblia y un fajo de billetes
de cien dólares. Dale a elegir a los que lleguen:
si cogen la Biblia les dejas pasar, y si cogen un billete
los mandas al Infierno. Y aquí tienes mi número
de móvil por si hay algún problema'. San
Pedro se va, y pasa la mañana en sus cosas, hasta
que suena el teléfono. Es el ángel: 'Mire,
San Pedro, hasta ahora todo iba bien, pero acaba de
llegar un tipo que cuando le di a elegir me dijo: '¿Puedo
ver un poco?' Se puso a hojear la Biblia, y cada tanto
decía '¡Hum, qué interesante! ',
y cogía un billete de cien y marcaba la página;
y así hasta quedarse con la Biblia y todos los
billetes.
¿Qué tengo que hacer?' 'Déjalo
pasar, hijo, que ése es del Opus Dei...'